
En el brillo de tus ojos,
en la luz de tu sonrisa,
me he sentido como un niño.
Porque has mecido mi deseo,
porque has dado ilusión a mi tristeza.
Mi mano ha acariciado
suavemente tu pelo,
y he hecho un ritual
de darte un beso.
Y en la densa sensibilidad
de un momento romántico
te he dicho con voz tierna y dulce
que en el mundo no habrá nadie
que te bese como yo te he besado,
porque en mis besos
expreso el sentimiento
y hay un camino sincero
que yo he seguido
hasta encontrarme con tus labios,
para llegar a demostrarte
que en ellos…
está la verdad de un profundo
“te quiero”.