Tristeza sentí
al encontrarme junto a la soledad,
abrazando el recuerdo de
tu mirada
que perdido entre tinieblas
caí herido como un samurái
haciéndose el seppuku
y desangrado yacía al lado de mi cuerpo
junto a mis sueños rotos
yertos y moribundos,
esperando el sabio amanecer
donde en el
tiempo
el solo pasar de un minuto
era una eternidad
y el destello de un segundo
nos hacia sentir la inmortalidad
de un alma sola
que en la paz y el sosiego
y consciente del siguiente paso
débil se agarraba
a la muerte
como si fuese el beso
que nos da la vida.