Atrajeron los sueños
la belleza de la vida,
somnoliento en sus formas
y vividas en su pensar.
Atrajeron con sus suaves formas
el sueño, la encorvada visión
de un sentimiento.
Porque sin el sueño no hay vida
y sin la vida no hay sueños.
Atrapando con nuestras manos
la esencia de la bondad,
con nuestro corazón, con nuestra alma
y haciéndolo volar
arrimamos a aquellos que con su agonía
maltratan la belleza,
lastiman con sus palabras
la antipatía de sus formas,
Pero siempre…
siempre hay un pensamiento,
una palabra, un sueño,
que revierten
la situación
y de verlo negro,
alteramos el momento
haciendo ver las cosas con la blancura del deseo.
Rompemos con una lágrima
esa situación, esa realidad.
Y al final…
el sueño se
vuelve vida
Y la vida…
se vuelve un
sueño.
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