sábado, 13 de junio de 2026

EL TREN LLEGO A SU HORA




                                                         El tren llegó a su hora,

la estación estaba vacía

y su corazón roto.

Esperando pasaron las horas,

pero no vino nadie,

solo el silencio,

solo la sórdida ausencia de lo esperado.

Ver que estaba sola

era su triste realidad.

La sensación

se hizo escurridiza,

los sueños volaron,

las ilusiones se esfumaron,

y entre la noche y el día

se desvaneció su deseo,

porque cuando el amor dice adiós

es como una fantasía

que parte hacia lo infinito,

que se va para no volver.

El tren llegó a su hora,

pero venía vacío

la decepción, la tristeza

caminaron juntas cogidas de la mano

una al lado de la otra,

hasta que las acompañó una lagrima

que perdida se deslizó por la mejilla.

El tren partió y con él… 

                             
                             la esperanza y el amor.