La llama que da calor
cuando hace frio,
que da luz donde hay oscuridad
y da vida
donde hay muerte y desolación.
esa llama se encuentra en nuestro corazón
pero hay que avivarla,
no dejar que se apague,
porque en el trascurso de nuestra vida
solo un suspiro
nos separa de un lado del otro,
nos puede hacer pasar la línea,
la frontera de lo deseado a lo incomodo
como la embarcación
que nos acerca de una orilla a otra.
La belleza es solo una forma efímera
que desaparece en el tiempo
como aquella golondrina que viene y va,
la bondad es aquello que nos hace ver la vida
con plenitud y felicidad
dejemos que anide en nuestros corazones
dejemos que viva en nuestros sueños,
porque solo así sentiremos el gozo,
la alegría y la placidez
que avivará ese fuego interior
que no se apagará nunca.
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