Quisiera sentir la dulce sensación
de una gota de lluvia
cuando corretea por tu piel
y desear con todo el corazón
ser esa gota
que siente
cada poro de tu piel,
acariciándola, besándola
y rozando con el sentimiento
en lo mas profundo,
allá donde duermen los sueños,
allá donde nace el amor,
allá donde la profundidad del ser
te hace ver con los ojos ciegos del alma,
donde nace ese líquido elemento
y el camino que recorre
hasta llegar a rozar tu piel.
Porque el sentimiento llama
a la puerta del corazón
y se refleja en esa gota
que tristemente acaba
evaporándose en la nada
y en la fantasía de un deseo.
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