Buscar la senda,
entregarte al camino de la verdadera amistad.
Romper las cadenas del egoísmo,
estrechar las manos con fuerza,
vivir con el corazón abierto
es el sueño de la vida.
Es incitar a que las almas se abracen,
que rompan las barreras
que a veces el corazón impone.
Esas barreras, ese muro que se levanta
sin un motivo aparente
pero que hacen que se separe el ser humano.
En el suspiro del alma
está lo bello de la vida,
aquello que acaricia un beso,
aquello que una lágrima
es la máxima expresión del sentimiento.
Cuando dos almas se abrazan en una amistad
que dura en el tiempo,
está la gratitud
que muestra lo bueno de nuestra existencia.
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