
Pasaron las noches
que cayeron al recuerdo,
en las dunas de un desierto
que se había secado de besos.
Acariciamos la penumbra con suspiros
que amamantaban la pasión,
y llorábamos tras los deseos,
aquellos deseos que
brillaban en nuestros ojos.
¡Pasaron las noches sí!
y trajeron el olvido
a un amor herido de muerte,
a un amor que yacía
inerte en la indiferencia.
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