
Ven a mí,
y tus manos serán mis manos
y rozarán tu cuerpo con dulzura.
Tus ojos bonitos serán mis ojos
que como un beso
posarán tan solo una mirada sobre tí
suficiente para transmitir
todo el amor del mundo.
Y te hablaré
junto a mis sueños
deseándote tanto...
que no habrá palabras
que expresen lo que por tí siento.
Las caricias,
atravesarán tu cuerpo
hasta llegar a tu alma
y te harán sentir el abrazo fuerte del cariño.
Y esas lágrimas que derramaste,
que buscaron tan solo un ápice de amor
se fundirán con mi corazón
hasta hacer resonar en él
la apagada voz de mi llamada.
Se me encoge el estómago.
ResponderEliminarLa poesía, contrariamente a lo que comúnmente se piensa, es algo físico.
Qué bonito.